miércoles, 23 de mayo de 2012

Puntos que entender en el libro Martín Luero un destino



1.    Lutero provenía de una familia de humilde origen e infancia dura y dolorosa cuyo efecto causaba en su inocente e impresionable persona una cicatriz que hubo de rematar la sucesión de una serie de incidentes violentos que casi terminaron con su maltrecha vida. Dichas tribulaciones sirvieron al piadoso Lutero para quedar convencido de que su salvación estaba en Erfurt: convento de los agustinos. Pero allí no encontró la paz deseada; al contrario, halló a un “juez severo y terrible”, al “terror y la duda”.

2.    Lutero fue llamado a proseguir sus estudios de teología por el vicario general de los agustinos, Staupitz, y en 1510 ya era bachiller formado en teología. A finales de este mismo año viaja a la Roma del papa Julio en donde empieza a ser consciente de los abusos, las simonías y la inmoralidad de la cristiandad. Staupitz, ahora subprior de los agustinos de Wittemberg, le obliga a pasar en 1512 su licencia en Teología con lo que conseguirá ejercer de profesor, ocupación que le llevará treinta años de su vida.

3.    Según indica Lucien Febvre en este libro, Lutero manipuló su biografía con tal de mostrarse mucho más modesto y humilde de lo que fue, pues sus padres no eran tan pobres ni el fue tan desgraciado como pretendía hacer ver.

4.    También se afirma en este ensayo, que Lutero mantuvo una lucha interna continua que le llevó a desarrollar las famosas tesis que trascenderían en esa inesperada reforma protestante. “La carne se hallaba en perpetua rebeldía contra el espíritu” según expone Febvre.

5.    Se trataba de una obsesión sexual; era imposible alcanzar la pureza absoluta con lo que el hombre estaba demasiado lejos para acceder a Dios.
Internado en el convento, Lutero trata de lograr su salvación mediante el cumplimiento de obras meritorias, asunto que le supone un gran desaliento sumergiéndose en una crisis tal que llega a la convicción de que esa lucha era en vano; “el deseo se muestra invencible y el pecado permanente”.



Relaciones Geográficas parte 2





Se publicaron en Papeles de Nueva España, que comprenden lo siguiente:
I. Suma de visitas de pueblos de Nueva España, manuscrito de la Biblioteca
Nacional de Madrid, por orden alfabético. Contiene la descripción de 907
pueblos visitados por los tasadores del tributo de encomenderos hacia
la primera mitad del siglo XVI.
II. No se publicó. Estaba destinado a las Relaciones que había recogido
el historiador Joaquín García Icazbalceta.
III. Relaciones Geográficas del Arzobispado de México, año de 1571. Manuscrito
del Archivo de Indias de Sevilla. [Un suplemento lo ha publicado
Vargas Rea. Vid. ut infra].
IV. Relaciones Geográficas de la Diócesis de Oaxaca, 1579-1581. Manuscrito
de la Biblioteca de la Real Academia de la Historia y del Archivo
General de Indias de Sevilla.
V. Relaciones Geográficas de la Diócesis de Tlaxcala, años de 1580-1582.
Manuscrito de la Biblioteca de la Real Academia de la Historia y del
Archivo General de Indias de Sevilla.
VI. Relaciones Geográficas de la Diócesis de México, años de 1579-1582.
Manuscrito de la Biblioteca de la Real Academia de la Historia y del
Archivo General de Indias de Sevilla.
VII. Relaciones Geográficas de la Diócesis de México y de Michoacán. No se
concluyó y se conocen ejemplares en hojas de prueba de la misma
procedencia que los anteriores. [El editor Vargas Rea ha publicado
varias. Vid. ut infra.]
VIII. No se llegó a publicar. Debería comprender las Relaciones Geográficas
de la Diócesis de Nueva Galicia Vizcaya y León [Vargas Rea ha publicado
parte. Vid. ut infra].

Relaciones geográficas del siglo XVI parte 1







Deseando vehementemente Felipe II, rey de España, poseer una completa
descripción de sus dominios de ultramar, dio por sí y por medio
de su Consejo de Indias una serie de recomendaciones y de disposiciones
legales tendientes a obtener tales informes.

Los primeros interrogatorios remitidos a las autoridades de sus virreinatos,
audiencias y gobernaciones son del año de 1569. Estos cuestionarios
eran impresos y en ellos se pedían datos suficientes para tener
una descripción completa de la geografía, mineralogía, botánica, zoología,
historia, lengua, costumbres y estadísticas demográfica y económica
de todas y cada una de las regiones, ciudades, villas y pueblos
de las Indias: “de todas las tierras y poblados”.

Por real cédula de 25 de mayo de 1577 se formó un interrogatorio
de 50 preguntas sobre lo mismo. Este interrogatorio impreso no fue
suficiente, por lo que dado el enorme número de villas y pueblos tuvieron
que hacerse copias manuscritas de él y pasarse tales copias de
pueblo en pueblo, por caminos y vericuetos: “por la cordillera”, muchas
veces.

En 1600 ordenó el rey Felipe III que se hiciera otro interrogatorio
más elaborado y perfecto que los anteriores, que adolecían de varios defectos. El cosmógrafo mayor del Consejo de Indias, Andrés García
de Céspedes, fue el encargado de redactarlo. El nuevo interrogatorio
se compuso de 255 preguntas distribuidas en cuatro grupos;
1) las cuestiones naturales; 2) las morales y políticas; 3) las militares, y
4) las eclesiásticas. De esta forma se obtuvieron nuevos y mejores datos
del vasto imperio de ultramar

El particular interés de muchas Relaciones
radica en que colaboraban en recogerlas caciques, señores y ancianos
indígenas, los cuales, por su edad, ilustración y cargos, sabían
datos de suma importancia relacionados con su pasado gentílico y
aportaron curiosas y desconocidas noticias que hoy nos son conocida precisamente por esas fuentes”. En efecto, en ellas se consignan noticias de caciques, dioses, nombres de lugares y de personajes.

La Encomienda






La encomienda ha sido definida como la institución que sirvió para vertebrar
Los iníciales pasos de la colonización española en el Nuevo Mundo, primero en las
Antillas, y después traspasada al continente americano. Retocando el titulo de uno
De los trabajos sobre esta institución del profesor Luis Navarro García, la
Encomienda podemos considerarla como la primera clave de la sociedad indiana1.
Después de diversos “tiras y aflojas” entre detractores y partidarios de esta institución, que
Arranca prácticamente desde su implantación en las Antillas, las “Leyes Nuevas”
De 1542 revelaban las bases que fijaban a medio y largo plazo la declinación y fin
De la misma. Uno de sus capítulos, concretamente el XXX, iba dirigido contra la
Línea de flotación de las encomiendas indianas. Se eliminaba la potestad de
Encomendar a las autoridades de ultramar, y asimismo se suprimía la ley de
Sucesión por dos vidas, por lo que muriendo el poseedor actual, la encomienda se
Incorporaría a la Corona y los herederos sólo gozarían de la pensión que acordara
La Corona.17

Para entender una institución como la encomienda indiana, tan pretendida y
Valorada por los conquistadores y primeros pobladores que llegaron a las
Denominadas “Indias españolas”, debemos tener presente sus orígenes en la Baja
Edad Media peninsular. La Corona castellana, con el objetivo de favorecer la
Repoblación de los territorios que reintegraban a sus dominios, especialmente al
Sur de la cuenca del río Tajo, cedía dichos territorios de manera temporal o
Vitalicia a unos señores, normalmente nobles o caballeros que habían participado
Activamente en la denominada “Reconquista”. La misión de dichos
“encomenderos” en esos territorios, pues la cesión se les hacía in commendam,
Era de ampararlos y defenderlos, y asimismo percibir rendimiento económico de
La tierra o lugar que quedaba debajo de su protección

Todo indígena varón, entre 18 y 50 años de edad, era considerado
Tributario, es decir, estaba obligado a pagar un tributo al rey, en su condición de
“vasallo libre” de la Corona de Castilla. ¿Cuáles eran las obligaciones del encomendero? Entre otras, velar por que los indígenas a ellos encomendados
Fueran adecuadamente adoctrinados en la fe cristiana; residir en la ciudad de
Españoles que fuera la cabecera de los términos en los que vivían sus indígenas
Encomendados; acudir a la defensa de la tierra en caso de que fueran llamados
Por las autoridades. Asimismo el encomendero debía pagar los gastos de los
Frailes doctrineros, que eran los encargados de evangelizar a la población
Indígena. La obligación de que el encomendero residiera en una ciudad, y no junto
A sus indígenas, se estableció a raíz de que en los primeros años de la presencia
Española en las Indias muchos de los abusos se dieron por la cercanía física del
Encomendero con sus indígenas

Los hunos

                                            




Entretanto, los hunos habían proseguido su marcha y llegado a las orillas del Danubio y del Rin, donde a las órdenes de Atila  amenazaron a los pueblos germanos. Este jefe fue famoso) por su intrepidez y su crueldad, a tal punto que un ermitaño lo llamó el azote de Dios, mote que Atila   aceptó, ufanándose de que donde pisaba su caballo no volvía a crecer la hierba.
En principio Atila , aceptó tierras y tributos de Roma, a cambio de si inercia, pero luego exigió que se le entregara la mitad del Imperio y se k concediera por esposa a la hermana del emperador. Como tales pretensiones fueron rechazadas, Atila invadió la Galia (451) y arrasó varias ciudades hasta llegar a París, cuyos habitantes, aterrorizados estaban resueltos a huir, cuando una joven llamada Genoveva (más tarde venerada por la Iglesia católica como Santa Genoveva) los convenció de que organizaran la resistencia e hicieran penitencia y oración.
En esas circunstancias, Atila, respondiendo al llamado del rey de los alanos, se dirigió a sitiar la ciudad de Orleáns, donde pensaba establecer su base de operaciones en la Galia. Aunque los habitantes de Orleáns, alentados por su obispo San Aiñan, resistieron denodadamente, finalmente fueron abatidos y se vieron obligados a entregar la plaza. Poco después llegó un ejército integrado por visigodos, burgundios y francos, comandado por el general Aecio, prefecto de la Galia, —llamado el ultimo de los romanos—, ante lo cual Atila abandonó la ciudad y retrocedió con sus tropas hasta los Campos Cataláunicos, en la Champaña, donde se libró una memorable batalla en la que se enfrentaron las fuerzas que conducía, integradas por una infinidad de pueblos de distinto origen, con el ejercito romano de Aecio, en el que militaban entre otros, los francos, sajones, galos, visigodos, borgoñones y alanos. El encuentro fue encarnizado y muy cruento, finalizando con el triunfo de Aecio, quien permitió que Atila se retirara.
Este se dirigió entonces a Italia, donde sitio y arrasó la ciudad de Aquíleya. Desde allí emprendió la marcha hacia Roma, pero la intercesión del papa San León, que tuvo la valentía de ir a su campamento para concertar la paz, obtuvo su alejamiento a cambio de un tributo. Atila retrocedió hasta el Danubio y al año siguiente murió repentinamente (453), con lo cual sus seguidores se dividieron.


Bibliografia
1.    Anderson, Perry (1979). Transiciones de la Antigüedad al Feudalismo. Madrid: Siglo XXI
2.    Heers, Jacques (2000). La invención de la Edad Media. Trotta
3.    Pirenne, Henri. Mahoma Y Carlomagno. Madrid: Alianza
4.    Dehont,Jan. La alta edad media
5.    

Los visigodos









Los ostrogodos, sorprendidos por el ataque, no atinaron a defenderse y se sometieron, acompañando a los hunos en su sangrienta marcha hasta el centro de Europa. En cambio, los visigodos huyeron hacia la cuenca del Danubio, se instalaron en la Tracia y, como vimos, vencieron al emperador Valente en la batalla de Andrinópolis (378).

Luego fueron contenidos por el emperador Teodosio, que les pagó un tributo, pero a su muerte, durante el reinado de Honorio en Occidente, continuaron su avance a las órdenes de Alarico, quien invadió Grecia, y aunque respeté a Atenas, saqueé a Eleusis e incendié Olimpia. Luego intentó penetrar en Italia, pero fue derrotado en dos oportunidades por Estilicón, uno de los generales de Honorio.
tiempo después, Honorio desplazó a Estilicón, que fue asesinado 108), lo que fue aprovechado por Alarico, que se dirigió directamente a Roma, que se entregó sin combatir. Honorio se refugió en Ravena.

Más tarde los romanos se sublevaron, por lo cual Alarico regresó y sometió a la ciudad a un implacable saqueo (410), durante tres días. Alarico se dirigió luego hacia el centro de Italia, donde falleció. Sus soldados sepultaron su cadáver en un lugar oculto para que no fuera profanado. Su Sucesor, Ataúlfo, pacté con el emperador y se caso con su hermana (412). De esta manera, Honorio logró desplazar a los visigodos hacia la Galia y España, donde fundaron un reino cuya capital fue Tolosa.

Al llegar a la Gália, los visigodos se encontraron con los alanos, suevos, vándalos y burgundios, que habían devastado las ciudades de la región. Solamente los burgundios habían erigido un reino en el Jura y en el valle del Saona. Estos pueblos se dirigieron a la península ibérica y tras ellos fueron los visigodos, que obligaron a los suevos a dirigirse hacia el Norte y a los vándalos hacia el Sur.

En el centro quedaron los alanos. Los vándalos se establecieron en el valle del Guadalquivir, que recibió el nombre de Vandalucía o Andalucía, y luego se dirigieron al Norte de Africa, donde se apoderaron de la ciudad de Hipona y de la región de Numidia, actual Argelia (429). Con ambas regiones fundaron un reino. Por la misma época, los francos comenzaron su establecimiento en el Norte de la Galia.